Historia
Alma Perdida de la Colección Privada de Núñez Perelígin es un vino tinto monovarietal de Tempranillo, elaborado a partir de viñedos con aproximadamente 25 años de historia, que expresan con autenticidad la complejidad y riqueza de la Ribera del Duero, una de las regiones vinícolas más emblemáticas de España.
Sus viñas, cultivadas en suelos de gran diversidad desde arcillosos y profundos hasta pedregosos y calcáreos, se benefician de la marcada continentalidad del clima, con inviernos rigurosos y veranos secos que favorecen una maduración pausada y equilibrada de la uva. La vendimia, llevada a cabo de manera mecánica, garantiza una recolección precisa en el punto óptimo de madurez, preservando así la calidad de cada racimo.
La fermentación se realiza bajo un control exhaustivo de temperatura, manteniéndose a 24 °C durante diez días, con el objetivo de extraer de forma armónica tanto el potencial aromático como la intensidad cromática característica de la variedad. Posteriormente, el vino es sometido a una decantación natural y envejecido entre cuatro y seis meses en barricas de roble americano, en función de la edad de cada barrica. Este paso en madera aporta estructura, complejidad y elegancia, respetando siempre el marcado carácter frutal que define su estilo.
Nacido en Pesquera de Duero, Alma Perdida es fruto de una elaboración minuciosa que combina tradición e innovación. Su nombre encierra una declaración de intenciones; este vino no sigue al pie de la letra la receta clásica de la Denominación de Origen, liberándose de convenciones para ofrecer una interpretación más libre y personal del Tempranillo. De ahí su nombre, “Alma Perdida”, un homenaje a quienes se atreven a explorar nuevos caminos sin perder la esencia de su origen.
Pesquera de Duero
La zona que riega el río Duero a su paso por Pesquera del Duero ha sido, desde tiempos ancestrales, un territorio íntimamente ligado a la tierra y, de manera muy especial, al cultivo de la vid. Su situación estratégica como cruce natural de caminos y la extraordinaria calidad de sus suelos, modelados durante siglos por el río y el clima continental, han convertido este enclave en un espacio privilegiado para el desarrollo de una viticultura singular. Ya las primeras comunidades pastoriles y agrícolas que se asentaron en la zona comprendieron el valor de estas tierras, iniciando una relación con el viñedo que marcaría para siempre la identidad del territorio.
Los cerros que se abren tras Pesquera cobijan un valle de gran riqueza paisajística y vitícola, donde la vid se adapta con precisión al relieve, a la altitud y a la diversidad de suelos. Desde la altura de Las Pinzas —lugar donde se ha querido localizar la antigua Pintia, se domina un paisaje de viñedos que se extiende en terrazas naturales, creando un mosaico que refleja siglos de conocimiento transmitido de generación en generación. Este saber tradicional, unido al respeto por el entorno, ha sido clave para consolidar la excelencia de los vinos de la Ribera del Duero.
Pesquera del Duero es hoy un nombre inseparable del prestigio vinícola de Castilla y León. Sus viñas, muchas de ellas viejas y cultivadas en secano, dan origen a vinos de carácter profundo, estructura elegante y gran capacidad de guarda. La variedad tempranillo, adaptada de forma magistral a este territorio, expresa aquí toda su personalidad, ofreciendo vinos que son fiel reflejo del terruño, del clima extremo y del trabajo paciente del viticultor.
El pueblo, rodeado de viñedos que marcan el ritmo de la vida cotidiana, se ha convertido en un referente del enoturismo. Bodegas históricas, algunas excavadas en la roca y otras de arquitectura contemporánea, abren sus puertas para mostrar el proceso de elaboración del vino, desde la vendimia hasta la crianza en barrica. El visitante puede recorrer galerías subterráneas, catar vinos directamente de la bodega y comprender cómo tradición e innovación conviven para preservar la identidad de cada cosecha.
Variedades
La uva Tempranillo es la gran protagonista del viñedo español y el alma de muchos de los vinos más prestigiosos del país. Su nombre proviene de su maduración temprana, una característica que la distingue de otras variedades y que le permite adaptarse con especial éxito a climas continentales como el de la cuenca del Duero. Esta precocidad favorece un equilibrio natural entre azúcar y acidez, elemento clave para la elaboración de vinos estructurados, elegantes y con una notable capacidad de envejecimiento.
Se trata de una cepa de gran versatilidad y profunda expresión del terruño, capaz de reflejar con fidelidad las particularidades del suelo, la altitud y el clima en el que se cultiva. En zonas como la Ribera del Duero, la Tempranillo —conocida localmente como Tinta del País o Tinto Fino— desarrolla una personalidad única, marcada por rendimientos moderados, pieles gruesas y una concentración natural que da lugar a vinos intensos y complejos.
La afinidad de la Tempranillo con la crianza en madera es una de sus grandes virtudes. Su estructura natural y su perfil aromático la convierten en una variedad ideal para el envejecimiento en barricas de roble, donde gana complejidad sin perder identidad. Esta capacidad ha sido clave en la construcción del prestigio internacional de los vinos españoles y, en especial, de los grandes tintos de Castilla y León.
Más que una variedad de uva, la Tempranillo es un símbolo de la cultura vitivinícola de España. Representa el equilibrio entre tradición y modernidad, entre la expresión del origen y la técnica enológica. Cultivada con respeto y entendida en profundidad, ofrece vinos que transmiten paisaje, historia y carácter, convirtiéndose en una de las cepas más nobles y reconocibles del panorama vinícola mundial.
Maridaje
En copa, Alma Perdida despliega un atractivo color rojo cereza con reflejos violáceos, signo de juventud y vitalidad. Su nariz es franca e intensa, dominada por aromas de cereza y fresa madura, acompañados de sutiles notas de frutos silvestres, matices balsámicos y delicados toques torrefactos. En boca, se muestra glicérico y envolvente, con taninos pulidos que aportan suavidad y una textura sedosa. Su retronasal es prolongada y afrutada, dejando un final persistente y elegante que invita a seguir degustándolo.
Su equilibrio y versatilidad lo convierten en un excelente acompañante de carnes rojas a la parrilla, estofados y guisos tradicionales, así como quesos curados, embutidos ibéricos y pastas con salsas ricas en tomate. También resulta perfecto para compartir con tapas y aperitivos, gracias a su perfil fresco y accesible.
FICHA TÉCNICA
Año 2023
Monovarietal
Tempranillo
Vendimia mecanizada
Terreno de cultivo Arcilloso, hasta pedregosos y calcáreos
Cepas de 25 años de edad
6 Meses en barrica de Roble Americano
1000 botellas anuales
Origen: Pesquera de Duero, Valladolid
ESPAÑA